viernes, 7 de septiembre de 2007

Comercio y vida urbana


Nueva york es la ciudad más segura de los Estados Unidos, porque la gente esta en la calle. Y está en la calle, porque las tiendas quedan cerca. Se va a pie al abasto, la panadería, la tintorería, al banco, al café, al gimnasio, a la estación del metro o al paradero de bus. Lo que hace un entorno urbano seguro es gente en las aceras y que la gente del vecindario se conozca, y se conocen es precisamente cuando caminan al abasto o a la farmacia. Cuando pasa gente por la calle se vuelven interesantes mirar por la ventana. Y eso también mejora la seguridad.

En los sectores de ingresos altos de las ciudades colombianas se creó el mito de que el comercio deterioraba las zonas residenciales. Efectivamente habían visto lo ocurrido con vías como la carrera 15 o la Pepe Sierra en Bogotá, la calle sexta en Cali o la avenida San Martín en Cartagena. Habían sido las calles residenciales más exclusivas. Entonces un delikatessen o una tienda de ropa elegante. Poco a poco aparecían otras tiendas y pronto se volvían los sectores más exclusivos. Pero casi tan rápidamente comenzaban a deteriorarse, en su valor, en seguridad. Parecía como si el comercio escogiera las mejores calles, las usaban hasta que las acababan como un cáncer y luego buscaba otra bella calle para repetir el proceso.

Las calles comerciales del mundo no solo se deterioran, sino que se mantienen y aumentan su valor y prestigio: La Quinta Avenida en Nueva Cork, el Faubourg Saint Honoré o los Campos Eliceos en París, Ginza en Tokio, la Vía Venneto en Roma… Es evidente que el comercio en si mismo no deteriora. Lo que acabó con las vías comerciales en Colombia fueron las bahías de estacionamiento labradas sobre las aceras y, en ocasiones, los avisos luminosos demasiado grandes. Lo que destruye la calidad urbana no es el comercio, sino el deterioro del espacio público peatonal.

En las ciudades del mundo hay apartamentos de varios millones de dólares con tiendas o restaurantes en el primer piso. Pero en nuestras ciudades se volvió una obsesión mantener alejado al comercio de lo residencial. Lo que lleva a incongruencias, como inclusos en zonas de alta densidad sea necesario ir en el carro a comprar un pan. Como la gente no camina, se vuelve barrios aburridos e inseguros. Y claro, los porteros de los edificios venden cigarrillos, gaseosa y hasta leche.

En las ciudades de calidad, las mejores tiendas jamás están en los centros comerciales. Necesitamos revivir el comercio de calle, eso si, sin permitir que un solo centímetro de acera se convierta en estacionamientos. Necesitamos que aun en las zonas residenciales más exclusivas haya abastos, panaderías y otro comercio local para que los niños salgan a comprar un helado, para que caminemos en el café y allí encontraremos caras conocidas. Para que nuestras ciudades tengan vida y sean más amables y seguras, hay que revisar las normas que restringen demasiado el comercio local en los entornos residenciales. Ese comercio, por supuesto, es para ir a pie y no necesita facilidades de estacionamiento, ni avisos vistosos.

Enrique Peñalosa

4 comentarios:

andresserrano dijo...

Lo que usted dice es absolutamente cierto. No es necesario ser urbanista para ser conciente de esto.

Me preocupa el poco vínculo que hay entre el transmilenio e la ciudad. En verdad parece más una cicatriz que divide la ciudad, más que un medio de punto de encuentro.

Me pregunto ¿dónde están los proyectos de urbanismo de las fachadas de la 30? ¿son acaso pintados de la misma forma que se pintaron los grafitis? ¿no sería una oportunadad única para hacer una reglamentación especial y hacer de la vista desde Transmilenio una panorámica muy especial? ¿no se podría hacer algo con eso? ¿qué tal una intervención como la Avenida de Mayo de Buenos Aires, claro con un lenguaje contemporáneo? Estoy absolutamente sorprendido que no se esté aprovchando esta oportunidad única en ciudades en vía de desarrollo.

andresserrano dijo...

Desafortunadamente estoy vivendo fuera de Bogotá, porque desearía estar trabajando en las investigaciones que se deben estar haciendo en su estudio. Me gustaría saber quiénes trabajan con usted, cuál es su estudio, qué gente, urbanistas, ingenieros, etcétera.

Por otro lado me gustaría saber porque la opción del METRO no es viable para Bogotá, porque a mi modo de ver, no sólo lo veo posible, sino necesario, pero no sé. Entiendo que hay problemas de suelos licuables, que la formación de roca sólida es muy profunda según el sector de la ciudad, pero aún así creo que con buena ingeniería es posible hacer un Subterráneo. Y es muy cierto lo que dice Samuel Moreno, que los costos no se miden a corto plazo, sino a largo, si se sigue postergando la construcción del METRO nunca lo vamos a tener.

Espero tener respuesta.

Carlos Riveros dijo...

En las ciudades de calidad, las mejores tiendas jamás están en los centros comerciales. Necesitamos revivir el comercio de calle, eso si, sin permitir que un solo centímetro de acera se convierta en estacionamientos.

Y el deterioro de las calles no se debe en parte también al comercio informal que invade nuestras aceras diariamente, incrementa la inseguridad y deteriora la imagen de los sectores?

Emiro dijo...

Es una apreciación de una persona muy sensible por la calidad de vida urbana. Fíjese que Rogelio Salmona nunca diseño un centro comercial, porque son negación de lo público.
Aunque le he escuchado que no está muy de acuerdo con rehabilitar edificios en el centro para hacer vivienda, me parece que los principios que expone se darían muy bien allí. Imagínese un sector sector seguro, abierto 24 horas, con población estudiantil, donde los habitantes puedan dirigirse a su trabajo y/o estudio a pie o en bicicleta, donde se consiga todo sin moverse muchas cuadras,cerca de la cultura, los parques, etc. Hoy están haciendo un foro con la Empresa de Renovación Urbana y arquitectos españoles sobre el tema. Antes que extender más la ciudad por la Sabana se debe explorar esta posibilidad.